LA ACUPUNTURA COMO OPCIÓN TERAPÉUTICA PARA LOS SOFOCOS POSMENOPÁUSICOS
La terapia con acupuntura individualizada se asoció con una reducción significativamente mayor de la intensidad pero no de la frecuencia de los sofocos en mujeres posmenopáusicas en comparación con placebo.
Las mujeres pueden vivir menopáusicas una tercera parte de su vida. Los síntomas más comunes de la menopausia son los sofocos, que afectan aproximadamente al 75% de las mujeres posmenopáusicas. Estos síntomas vasomotores suelen comenzar 1 a 2 años antes de la menopausia y pueden persistir desde 6 meses hasta 10 años. Si bien para algunas mujeres los sofocos constituyen una mínima molestia, para otras pueden resultar incapacitantes y desgastantes, con afección de la capacidad de trabajo, sus vidas sociales, patrones de sueño y percepción general de la salud.
El tratamiento más efectivo para el alivio de los sofocos es la terapia de reemplazo hormonal (TRH). Este tratamiento no es aplicable en muchas mujeres por diversos motivos, desde contraindicación absoluta hasta quejas subjetivas en relación con el tratamiento. Los resultados del estudio Women’s Health Initiative (WHI) señalan que la TRH prolongada no es recomendable para la mayoría de las mujeres. A pesar del creciente interés por los fitoestrógenos (derivados de la soja) para los sofocos posmenopáusicos, las investigaciones sobre su eficacia no son concluyentes. Los estudios preliminares con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) muestran resultados prometedores, pero los efectos no se extienden a otros síntomas menopáusicos.
Sólo unos pocos estudios evaluaron la acupuntura para los sofocos posmenopáusicos. Una revisión de estudios sobre acupuntura para los sofocos posmenopáusicos concluyó que la mayoría de los estudios no son controlados y los resultados no son concluyentes. Dos estudios aleatorizados controlados no mostraron tampoco resultados definitivos. En uno de los dos estudios controlados se realizaron 14 sesiones terapéuticas de electroacupuntura en 10 puntos prefijados. Los resultados mostraron que 12 semanas de electroacupuntura se asociaron con reducción significativa en el número de episodios de sofocos que no difirió significativamente que las reducciones observadas en dos grupos de comparación, inserción de agujas superficial (13 participantes) y 2 mg de 17 betaestradiol (15 participantes). El segundo estudio aleatorizado controlado, con 10 sesiones de acupuntura en 12 puntos a 51 participantes, mostró que 5 semanas de tratamiento no modificaron los puntajes de sofocos en comparación con la acupuntura simulada (n = 52).
Por ello, los autores realizaron un estudio aleatorizado controlado con placebo para determinar si la acupuntura individualizada es una buena opción terapéutica para aliviar la intensidad y frecuencia de los sofocos posmenopáusicos. Un objetivo secundario fue evaluar el impacto del tratamiento sobre la calidad de vida. El estudio combinó el rigor científico de la medicina occidental con las fortalezas de la medicina tradicional china (MTC) en que los tratamientos se ajustan a los signos y síntomas clínicos de cada individuo.
Métodos
Las participantes fueron convocadas mediante anuncios publicitarios en clínicas comunitarias. Se incluyeron mujeres entre 45 y 65 años sin menstruación durante al menos 6 meses o que habían sido ovariectomizadas bilateralmente al menos 6 semanas atrás o que presentaban una concentración basal de estradiol < 50 pg/ml y un nivel normal de TSH. Las participantes debían tener un promedio de al menos 7 sofocos moderados a intensos (incluyendo sudoración nocturna) durante 24 horas, o un promedio de al menos 70 sofocos por semana durante la fase inicial. Fueron clasificados como leves los episodios de sensación cálida no asociada con sudoración o interrupción de las actividades; moderados, sensación cálida asociada con sudoración pero con capacidad para retomar las actividades, e intensos, la sensación de calor asociada con sudoración de tal intensidad que la mujer debía interrumpir las actividades habituales.
Los criterios de exclusión fueron: trastornos endocrinos, neoplasia dependiente de estrógenos, trastornos psiquiátricos, alteración del nivel de TSH, estrógenos basales > 50 pg/ml, tratamiento para los sofocos en los 6 meses previos al estudio, enfermedades médicas inestables, drogas que afectaran los síntomas vasomotores (clonidina, veraliprida, ISRS, etc.) y tratamiento de acupuntura en el pasado año.
Durante la fase inicial del estudio, se realizaron análisis de laboratorio (TSH, estradiol). Las mujeres debían emplear un diario para registrar la aparición e intensidad de cada episodio de sofoco. Las participantes informaron los resultados por teléfono o por correo electrónico diario.
Cumplieron los criterios de inclusión 29 mujeres, que fueron asignadas al azar a acupuntura activa o acupuntura placebo por 5 acupunturistas autorizados. Los tratamientos comprendieron 9 sesiones, 2 veces por semana durante las primeras 2 semanas y una vez por semana durante las 5 semanas restantes.
Cada tratamiento activo comprendió 5 a 7 puntos terapéuticos activos; 3 de 6 puntos abordaron el patrón primario de sofocos definido por la MTC y 1 a 2 puntos, los patrones secundarios definidos por la MTC. Las agujas fueron colocadas en los puntos elegidos y estimularon en forma moderada hasta alcanzar la sensación qi y se dejaron durante 20 minutos.
Para los tratamientos placebo, se eligieron 5 a 7 puntos simulados de 10 puntos no válidos localizados fuera de los canales de acupuntura y se colocaron agujas placebo que no penetraron la piel.
Para los grupos activo y placebo, los participantes clasificaron los síntomas de acuerdo con la evaluación de la MTC y el acupunturista describió los síntomas físicos basados en la MTC, incluyendo una descripción del pulso del paciente en varias posiciones y una descripción de la lengua. Se tomó una foto de la lengua antes de la primera sesión de tratamiento.
Durante la fase de tratamiento, las participantes continuaron registrando la gravedad y frecuencia de los sofocos. Los acupunturistas revisaron los diarios una vez por semana y evaluaron los efectos colaterales en cada sesión (dolor en la colocación de las agujas, irritación o picazón cutánea, edema, hemorragia, hematoma, sensación de debilidad o náuseas, etc.).
Respecto de la fase de seguimiento, una semana después de la última sesión terapéutica, las pacientes recibieron un tratamiento adicional (sesión 10) y se les informó qué tipo de terapia habían recibido. La semana posterior al décimo tratamiento no fue incluida en el análisis del resultado principal ya que las participantes conocían el tipo de tratamiento recibido.
Durante el mes siguiente, los participantes no recibieron el tratamiento activo y se les permitió elegir cualquier tratamiento para los sofocos.
El criterio de valoración primario fue un índice global de intensidad y frecuencia de los sofocos durante 24 hs obtenido de los diarios de las participantes. Para determinar la intensidad de los sofocos, los investigadores calcularon un puntaje mediante la división de la intensidad de los sofocos (1 x nº sofocos leves + 2 x nº sofocos moderados + 3 x nº sofocos intensos) por el número total de sofocos por un día particular. El puntaje de intensidad osciló entre 1 y 3. La calidad de vida se evaluó mediante un cuestionario específico que tiene cuatro subclases (vasomotor, psicosocial, físico y sexual).
Las agujas placebo eran retráctiles, conferían igual impacto psicológico que las agujas activas, pero eran colocadas en puntos de acupuntura simulados.
Resultados
De 244 posibles participantes elegidas entre 2003 y 2004, fueron excluidas 215. Los análisis primarios (cambio porcentual en la intensidad y frecuencia de los sofocos y modelos de regresión aleatorizados) se basaron en la muestra con intención de tratar (ITT)(29 mujeres aleatorizadas).
No se observaron diferencias significativas de base entre los grupos con tratamiento activo o placebo respecto de la intensidad y frecuencia de los sofocos, índice de masa corporal, edad de menopausia, años desde el último período menstrual y antecedente de TRH. No obstante, las mujeres del grupo con tratamiento activo tenían significativamente mayor edad que las del grupo placebo. Entre las que habían recibido TRH, el tiempo transcurrido desde la última terapia con TRH fue menor en el grupo activo, si bien la diferencia no fue estadísticamente significativa.
Intensidad de los sofocos
Se observó una mayor reducción porcentual en la intensidad de los sofocos en las participantes que recibieron tratamiento activo (24.5%) en comparación con las que recibieron placebo (4.41%). En el análisis de varianza ANOVA mostró reducción significativa en la intensidad de los sofocos para el grupo activo pero no para el placebo.
Frecuencia de los sofocos
La prueba de Mann-Whitney no mostró diferencias significativas entre ambos grupos. Las mediciones repetidas de varianza (ANOVA) dentro de cada grupo de tratamiento mostraron una reducción significativa en la frecuencia de sofocos en ambos grupos (p < 0.001).
No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos entre el inicio y el final del tratamiento en ninguna de las cuatro subescalas aplicadas. Las mediciones repetidas ANOVA dentro de cada grupo mostraron una reducción significativa en la subescala vasomotora de calidad de vida en ambos grupos (p < 0.001).
Seguimiento
Los investigadores obtuvieron datos de seguimiento en 22 participantes (6 abandonaron el tratamiento). Cuatro participantes de cada grupo iniciaron tratamientos de su elección para los sofocos (2 en cada grupo, eligieron acupuntura; 2 TRH, y 1, hierbas).
Discusión
Los tratamientos activo y con placebo produjeron efectos significativamente diferentes sobre la intensidad de los sofocos (reducción de 24.5% frente a 4.41%), pero no sobre la frecuencia (reducción de 42.2% frente a 32%). Las participantes que recibieron acupuntura activa presentaron mejoría significativa en la intensidad y frecuencia de los sofocos mientras que las del grupo placebo experimentaron una reducción significativa en la frecuencia pero no en la intensidad de los sofocos.
Para la investigación sobre acupuntura, un desafío constante es hallar un placebo efectivo y realista. Los placebos en acupuntura toman tres formas: acupuntura no específica, acupuntura simulada y empleo de agujas placebo. La acupuntura no específica consiste en colocar agujas en puntos de acupuntura válidos que, de acuerdo con la MTC, no abordan los síntomas blanco. La acupuntura simulada consiste en colocar agujas fuera de los canales de acupuntura. Las agujas placebo simulan la sensación de la acupuntura sin penetrar la piel. Como estudios previos mostraron que 40% de los participantes pueden detectar la diferencia entre agujas activas y placebo en los puntos activos, el tratamiento con placebo del presente estudio combinó el empleo de agujas placebo con puntos simulados. Sin embargo, esto se asoció con diferentes expectativas del paciente respecto de los resultados.
Otro punto es la duración del tratamiento de acupuntura para los sofocos. Las participantes del grupo activo continuaron mejorando durante la última semana de tratamiento mientras que en el grupo placebo, las mujeres experimentaron una mejoría inicial en la intensidad de los sofocos, que luego se mantuvo.
Por tanto, la acupuntura individualizada es una terapia prometedora para los sofocos en mujeres posmenopáusicas. A pesar de la muestra relativamente pequeña y del tratamiento con acupuntura placebo no del todo óptimo, el presente estudio mostró una diferencia significativa respecto de la disminución de la intensidad de los sofocos en mujeres posmenopáusicas tratadas con acupuntura en comparación con las que recibieron placebo.
Los autores concluyen que se requieren estudios bien diseñados, a gran escala, de mayor duración para determinar la eficacia de la acupuntura para los sofocos posmenopáusicos.




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Daniel Enriquez de Guevara



























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