Por Albert Rosa Osteópata. Naturópata. Kinesiólogo
“ Más que una ciencia la Medicina es un arte. No consiste en fabricar toda clase de píldoras, emplastes y drogas, sino en tener en cuenta los procesos vitales que es preciso comprender antes de poderlos manejar.” PARACELSO
¿Hígado y cefalea?
No resulta extraña esta relación para la Medicina Natural ni para la Medicina Alopática. Y tampoco debería resultar extraño que cuando se hable de cefalea de orígen hepático, sea no solo en referencia a las alteraciones del metabolismo derivadas de saturaciones alimentarias, a desequilibrios en el estado ácido-base, a causas yatrogénicas es decir secundarias a medicamentos o ciertos nutrientes o por cualquier otra causa fisiológica con repercusión en el funcionamiento del hígado. Estas lo son, sin duda, pero también el estado energético-emocional del órgano. Ese estado dentro de la Osteopatía nos viene identificado por el estado de Motilidad del mismo. Describiremos más adelante cual es el significado de Motilidad Visceral, un movimiento sumamente importante de los órganos y poco conocido.
Otras disciplinas de diagnostico, de valoración energética del órgano, pueden ser la Iridología, la somatopía dental de la Odontología Neurofocal, gran apoyo para el osteópata para el diagnóstico diferencial, donde cada órgano está relacionado de forma refleja con un diente. En el caso de hígado y vesícula biliar se corresponde con las manifestaciones o signos alrededor de los caninos (13, 23, 33, 43). Estos nos expresan no solo el estado hepático, sino algunas relaciones energéticas y emocionales, la energía sexual, la energía creativa, también la forma como el individuo se manifiesta con el entorno.
La Kinesiología resulta otra gran herramienta de diagnóstico sobre el hígado, la Reflexología y evidentemente la Medicina Tradicional China con todo su amplio abanico de recursos de exploración; pulsos, lengua, temperatura, cara, ojos, piel y otros.
Los desequilibrios dentro de los diversos campos de la funcionalidad hepática pueden ser causa de trastornos del tipo cefalea.
Ya hemos hablado de las múltiples relaciones que existen entre los trastornos estructurales y fisiológicos para desarrollar patologías con sintomatología craneal.
Describimos las posibles etiologías desde un enfoque global, de los signos de cefalea de orígen hepático.
La fisiología hepática.
- Es el regulador por excelencia de la glucemia en sangre.
- Es el agente desintoxicador básico de los agentes tóxicos exógenos, tales como fármacos, hormonas, etc.
- Es el agente encargado del metabolismo de los lípidos, sintetizando lipoproteínas.
- Es el encargado de la absorción y excreción biliar de la bilirrubina.
- Almacena vitaminas A, B12, D, E y K. Minerales como hierro y cobre. Sintetiza la vitamina D.
- Es el agente encargado de los procesos de fagocitación de eritrocitos y
leucocitos.
Por tanto se hace evidente la relación que puede existir entre función hepática y trastornos vasculonerviosos craneales, y la relación que se establece entre el influjo parasimpático del sistema nervioso autónomo del neumogástrico y el encéfalo.
Véanse algunos ejemplos:
- Entre las lipoproteinas que sintetiza el hígado encontramos las VLDL, que son necesarias para sintetizar hormonas esteroideas en suprarrenales, ovarios y testículos. Así tenemos entre otras una relación entre hígado y sistema ginecológico. Veremos más adelante como estos dos sistemas están íntimamente relacionados en la mujer.
- Por lo expuesto, sabiendo que hígado es el principal agente desintoxicador, se pueden desarrollar evidentemente cefaleas de orígen hepático por “intoxicación”. Hígado y cefalea. Relaciones terapéuticas
- Ciertos alimentos que aumenten la acidosis tales como lácteos, chocolate y huevos, o alimentos que sean ricos en alcaloides tales como patatas, tomates y pimientos pueden facilitar que aparezcan brotes.
También el aumento de oxalatos y uratos por alimentos como el espárrago o las carnes.
- El aumento del colesterol con su carga vascular correspondiente a un déficit funcional biliar. La congestión de la vesícula biliar es causa también de congestión en su tránsito, causa de acidez y cefalea.
- La localización de la cefalea de orígen hepatobiliar suele darse a nivel de los laterales de la frente, o también en la zona parietooccipital, afectando en la zona correspondiente al meridiano energético de vesícula biliar. Esto no es una condición indispensable para que la cefalea sea de orígen hepático, ya que los procesos desencadenantes pueden sobrevenir por otras vías tal y como veremos.
- Debemos también tener en cuenta que el horario energético cumbre de vesícula biliar es de 23 a 1 de la mañana, y el de hígado de 1 a 3. Por tanto, podemos encontrarnos que las cefaleas de orígen hepático se desarrollen con mayor frecuencia en estas franjas horarias. Esta tampoco es una condición inalterable.
Por lo expuesto, sabemos que el dolor de cabeza puede ser provocado por casi cualquier órgano. Es cierto. Pero hablar de hígado tiene un motivo: es un órgano diana al modo de vida al que la sociedad nos arrastra. En los hábitos alimenticios, en el abuso de fármacos, en el desajuste del reloj biológico. Este gran y pesado órgano sufre a diario el maltrato de la vida moderna. La Medicina Tradicional China conoce bien como la ira, la irritabilidad, el estrés bloquea el correcto flujo energético y repercute en otros órganos y
funciones.
Y es que vivimos tiempos de hígado. Vivimos tiempos de sin tiempo, por y para el trabajo, demostrando lo que valemos, irritándonos por la soledad que nos causamos y anhelando el tiempo perdido.
Los homeópatas ven aumentar cada día la llegada a sus consultas de patrones tipo Nux Vomica. Obsesión y excesiva dedicación al trabajo. Agresividad. La necesidad de mantener esta sociedad de la abundancia y del escaparate olvidándonos de vivir y a malvivir por encima de nuestras posibilidades.
A nivel osteopático, hígado se conecta con el diafragma, este músculo tan emocional, centro de la respiración, centro de todas las cadenas musculares y agente bombeador de los órganos abdominales y el corazón. Así en el estrés encontraremos tensiones del musculo diafragma que condicionarán la correcta fisiología hepática.
El hígado es capaz de arrastrar por ejemplo en una ptosis ( caída ), al resto de las vísceras. Su conexión con pulmón y mediastino es importantísima. Tiene la capacidad de anclar sus fijaciones y arrastrar a otras estructuras fasciales, estructurales, raquídeas, para modificar la fisiología articular vascular y nerviosa necesaria para desarrollar cefalea.
“Algunos afirmarían, yo entre ellos, que no “tenemos”un esqueleto, músculos, glándulas, un sistema nervioso, sino que “somos” todo eso”.MOSHÉ FELDENKRAIS
Hígado y cefalea desde el campo energético. Osteopatía y Medicina Tradicional China.
La sangre es energía
El hígado, puede llegar a contener de 500 a 900 gr. de sangre. Es un gran depósito sanguíneo cuando descansamos y es el encargado de redistribuir la sangre cuando nos ponemos en marcha. Por tanto almacena y regula el pool sanguíneo y por extensión el nivel energético del individuo. Regula también la resistencia a los agentes patógenos exógenos. Cuando la sangre circula en la cantidad, el lugar y el momento adecuados por todas las zonas a vascularizar, el nivel energético del individuo es el correcto. Si el hígado está estancado a nivel de motilidad o hay falta de sangre el nivel energético desciende.
Entendemos como Motilidad, el movimiento inherente que posee un órgano, disociado de la capacidad motriz, del movimiento respiratorio primario y del bombeo vascular y respiratorio. Las teorías son varias, tal vez la más aceptada es que corresponde al movimiento de formación y adaptación embrionario el cual queda marcado en la memoria celular. Este movimiento nos da información sobre el estado fisiológico y estructural de la zona escuchada, pero también del estado energético en el que se encuentra.
Por ejemplo, la insuficiencia de energía de hígado es conocida como causa de dismenorreas o amenorreas por su implicación en el pool sanguíneo y por la gran acción que sobre el sistema regulador endocrino tiene en la mujer. El hígado se encarga de metabolizar la mayoría de hormonas, así pues también de los estrógenos. El estancamiento de Qi de hígado, tan habitual en el estrés, la tensión emocional, y la toxicidad es causa de reglas dolorosas, de síndromes premenstruales donde la cefalea se hace patente.
La función del osteópata será a través del movimiento del órgano devolverle su equilibrio energético trabajando sobre él y sobre las estructuras que tengan repercusión en la homeostasis perdida, es decir, sistema visceral, craneal, raquídeo, etc.
La insuficiencia deenergía de hígado es causa de trastornos en la visión, calambres y espasmos musculares.
Así en los casos de tendinitis, el trabajo sobre hígado se hace evidente.
Hígado es causa de numerosas lesiomes ostearticulares y afectaciones fisiológicas sobre otros órganos.Sus tensiones afectan directamente a diafragma, estómago, esófago, ángulo cólico derecho, duodeno, riñón derecho, suprarrenal, pulmón derecho, mediastino y pericardio, cervicales, cráneo y SNC y estado emocional.
De igual modo, en MTC, se dice que el hígado es el encargado de que el Qi, la energía de cada órgano, sea distribuida correctamente. La energía de hígado es ascendente y expansiva, como elemento madera que es, su naturaleza es generosa, expande su energía en todas direcciones, repercutiendo en todas las partes del cuerpo.
El estancamiento de Qi, afecta a la energía de estómago y bazo. Su explicación fisiológica es evidente, tanto metabólica como estructural.
“Y es que todas las partes del cuerpo están relacionadas directa o indirectamente con el diafragma”. A.T.STILL
Actuación sobre el arco costal hepático y la cúpula diafragmática derecha para recuperar la elasticidad y la capacidad motriz del segmento.Se efectuarán maniobras sobre los ejes de movilidad hepática, respetando la acción diafragmática en la respiración.
La emoción hepática
Destacar también la relación entre el estado emocional de la persona y su hígado. Es habitual la depresión causada por una alteración energética de hígado, con deficiencia fisiológica, donde recurrirá al abastecimiento de energía procedente del cerebro (zonas prefrontales izquierdas según Barral ) y viceversa.
Por otro lado el estado de glucemia es responsabilidad de hígado, y el cerebro se alimenta de glucosa. La función cerebral cognitiva produce elevados gastos glucogénicos. Así un funcionamiento energético por debajo del 50%, puede alterar la función cerebral. J.P.Barral nos propone una reflexión por medio de los hallazgos relacionados con restos de pigmentos biliares en el cerebro.
Una persona que suspira mucho, es por la necesidad de liberar diafragma y el estancamiento de hígado. Este último puede afectar sobre estómago, en un ataque horizontal del Qi de hígado, provocando entre otras alteraciones digestivas, hernia de hiato, acidez, diarrea. La cefalea de carácter gástrico se evidenciará aquí.
Recordemos como hígado y estómago reciben impulsos del neumogástrico, y con su conexión craneal a través del agujero rasgado posterior, nos relaciona peritoneo con cráneo.
En MTC, cada órgano tiene unas emociones asociadas. La amargura, la ira, el enfado, el resentimiento corresponden por excelencia a hígado. La literatura médica también alude a esta cuestión. Diríamos que se produce un estancamiento de Qi, ascenso de Yang o fuego de hígado según el caso. Esto correspondería a nivel osteopático, con una motilidad restringida en su recorrido.
Del mismo modo y a la inversa también sucede que una disfunción hepática puede llevar a su estado emocional asociado, es decir, irritabilidad, furia, etc.
Y cuando la energía de hígado asciende en exceso y por tanto también el estado vascular se altera, se presentan síntomas como cefaleas, acúfenos, mareos, etc.
La sensación de nudo en la garganta, de angustia, sentido como una opresión también es propia del estancamiento de Qi hepático, normalmente asociado a un estado emocional de ansiedad. El trabajo del osteópata será cuando exista fuego de hígado, es decir, plenitud, dispersarlo, relajar, “enfriar” la congestión, conseguir que el sistema se adapte al estrés sufrido para que los signos derivados de este ascenso sean normalizados.
La cefalea de orígen oculo-hepático puede sobrevenir por:
- Lesión hepática en repercusión sobre sínfisis esfenobasilar y en consecuencia
sobre oculomotores.
- Afectación sobre CO-C1-C2
- Enfermedad hepática
- Bruxismo
- Hepatitis con desarrollo de hipoconvergencia a través de las aferencias del




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Daniel Enriquez de Guevara

































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