Caso práctico real (osteopatía equina)

Para ilustrar más sencillamente la información aquí aportada acerca del concepto de lesión osteopática, pasaremos a comentar en este artículo, algunos ejemplos reales que considero muy interesantes.
Para preservar el anonimato de los caballos aquí mencionados, por ética profesional, obviaremos sus nombres.
Yegua de 10 años, de gran tamaño y con una actividad deportiva intensa en saltos de obstáculos: La conversación primera con el propietario vía telefónica nos pone en antecedentes sobre la lesión del caballo. Nos comenta que existe un diagnóstico previo veterinario en el que se concluye que dicho animal padece una tendinitis en la mano izquierda. Cuando realizamos la visita, el propietario no aporta aun más información al comentar que habían observado que dicha tendinitis “alternaba” de una mano a otra y que en la ecografía realizada, no se apreciaba daño alguno en dicho tendón, exceptuando, evidentemente, la inflamación. Estos dos datos son fundamentales para diferenciar entre una lesión traumática y una lesión osteopática. A la palpación de la zona, apreciamos que la zona afectada se encuentra caliente, lo que indica, inequívocamente, una inflamación. Como hemos comentado en anteriores números, la osteopatía no se limita a explorar y tratar la zona afectaba, sino que comprobamos todas las estructuras del caballo se encuentren en lesión o no. Esto es debido a que con frecuencia, nos encontramos con lesiones osteopáticas que aun no han manifestado síntoma alguno.

En le momento de explorar el cuello, nos encontramos con una rigidez muscular muy importante debida a bloqueos vertebrales correspondientes a tres vértebras cervicales, concretamente a C4, C5 y C7, que le impiden una movilidad cómoda y completa de la cabeza y cuello. Como ya se ha comentado anteriormente, estas vértebras así como otras cervicales, inervan directamente los miembros anteriores. Estos pinzamientos, provocan o pueden provocar, dolor referido a lo largo del trayecto del nervio a través de la mano, incidiendo en las articulaciones y llegando a provocar una lesión “real” que con el tiempo se manifiesta como lo ha hecho esta en concreto. Llamamos a esta lesión, lesión secundaria ya que su origen es la primera lesión que se encuentra en el cuello. Al preguntar al propietario y jinete, si la yegua presentaba alguna dificultad a la hora de realizar incurvaciones, a lo que contestaron afirmativamente.
Procedemos a la normalización de las articulaciones cervicales, y nos encontramos con dos resultados satisfactorios:


  • El primero es que la restricción de movilidad que acusaba en un primer momento, había desaparecido por completo.


  • El segundo es que al tocar de nuevo el tendón lesionado, nos encontramos con que la inflamación había disminuido y que ya no existía calor en dicha zona.
  • Al día siguiente y mediante conversación telefónica con el jinete, nos comenta que ya no existe cojera, salvo al salir del box y durante breves minutos, y que ya no presenta ningún tipo de problema a la hora de realizar trabajos de incurvación.

    Tres días después, esa cojera inicial ha desaparecido completamente y la yegua puede trabajar a diario con total normalidad.

    Fuente: Osteopatíaequina.com

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