
El método Feldenkrais brinda la oportunidad para restaurar la dinámica de las personas mayores. La técnica, ya sea con la movilización de parte del maestro o mediante instrucciones verbales, pone en actividad el complejo e intrincado camino que va de la intención a la acción.
La fluidez característica de los movimientos en este método está contenida en las siguientes recomendaciones:
- Los movimientos son suaves y sin apremio.
- Respetuosos del rango confortable de movimiento.
- Precisos en la dirección en que se propone.
- Se elimina el esfuerzo haciendo movimientos simples. En algunos momentos, la imagen del movimiento es tan edificante como la acción en el espacio y superior en calidad a su repetición automática.
- Se hacen pausas que sirven para sensibilizarse y explorar los cambios que han ocurrido en la postura y la respiración.
- La autopercepción se hace más fina y más amplia enfocando la atención a segmentos corporales que no se toman en cuenta: el movimiento en la caja torácica, la interacción de los movimientos de pelvis y cabeza; el movimiento ocular que tiene efecto en el tono muscular, y el cuello.
- Los movimientos son funciones, es decir, se adecuan a la relación con la gravedad que determina objetiva y subjetivamente las sensaciones de equilibrio, balance, estabilidad, facilidad para cambiar de posición, de velocidad o de dirección.
El resultado de cada nueva percepción y cambio en la postura se siente como un descubrimiento, incluso si se usa andadera, bastón o silla de ruedas. Los movimientos simples y originales ponen en el dominio de la persona las capacidades inherentes a la orientación, la locomoción y el cambio de la postura. Las personas con baja audición se benefician de la movilización y las personas con dificultades de visión pueden seguir con seguridad las lecciones en el suelo o en una cama. Muchos son los ejercicios que cualquier persona, de cualquier edad, puede realizar en casa o en cualquier otro lugar sin ningún riesgo. En las líneas que siguen se describen algunos ejemplos:
La persona acostada boca arriba,
brazos abiertos a la altura de los hombros
brazos abiertos a la altura de los hombros
Coloque la mano derecha en el hombro izquierdo y deslice la mano hacia el antebrazo de ese mismo lado. Con la rodilla derecha flexionada y el pie apoyado presione con el pie para girar a la izquierda y seguir con la mirada a la mano derecha que acaricia el brazo izquierdo hasta llegar a la mano. Regresar boca arriba.
Haga una pausa y observe la forma en que se apoya su cuerpo al estar de espaldas.
La persona acostada sobre un lado
Coloque la mano libre sobre la frente, ruede la cabeza para que el pecho y los hombros queden hacia el techo, repita varias veces y con suavidad este movimiento. De costado, mueva la cadera hacia atrás y regrese para luego, y desde esa posición, volver a rodar la cabeza. Haga una pausa y observe su respiración.
La persona de pie
Levante la parte anterior del pie apoyándose sobre el talón y llevando la cadera hacia atrás, flexione ahora esa rodilla y levante el talón. Alterne los movimientos rodando el pie desde el talón hasta la punta. Trate de hacerlo alternando un pie en el talón y el otro en los dedos del pie.
Haga una pausa y observe cómo se apoya cada pie en cada momento del ejercicio.
Feldenkrais decía que las personas aprendían en su trabajo sin ser enseñadas. Como puede apreciarse en los anteriores ejemplos, el ritmo y la calidad del movimiento son asumidos por la propia persona, las pausas entre uno y otro movimiento permiten hacer la comparación y dirigir la atención a los cambios que se perciben. Las variaciones del foco de atención permiten discriminar más finamente el motor de la acción. La persona aprende de cada ensayo y aprende a dirigirse.
El estilo educativo, implícito en el método Feldenkrais, es inusual: ¿en qué reside un aprendizaje que no se refiere a lo adquirido sino a la acción en curso, que no resalta lo acumulativo sino la conciencia, que funciona intermitentemente, cuya utilidad no se mide por la repetición, sino por el repertorio de acciones que se vuelven accesibles? Feldenkrais lo llamó “aprender a aprender”.




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Daniel Enriquez de Guevara



























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