Moshe Feldenkrais presentaba su método con las siguientes palabras:
“Hacer de lo imposible, posible
De lo posible, fácil
De lo fácil, elegante
De lo elegante, estético”
“Hacer de lo imposible, posible
De lo posible, fácil
De lo fácil, elegante
De lo elegante, estético”
¿Cuál sería entonces, la estética de un cuerpo? ?Cómo aproximarnos a la idea de la estética que conecta la “postura”, tal como la entiende Feldenkrais?
- Un cuerpo estético es un cuerpo alineado y liviano.
- Es un cuerpo que dispone de la organización ideal de sus movimientos para una acción y un momento determinado.
- Que conoce sus patrones de organización y puede cambiarlos.
- Que puede realizar la misma acción de dos o más formas diferentes.
- Que por ello cuenta con opciones.
- Y por lo tanto, tiene libertad de elección.
- Es, así, un cuerpo individuado, cuya disposición armoniosa constituye su elegancia interna y que, a través del reconocimiento de esta disposición, se sabe satisfecho con ella.
Dice Feldenkrais:”la postura correcta es cosa de aprendizaje y desarrollo sentimental” El primer aprendizaje consiste en examinar las posibilidades de nuestro cuerpo de moverse y actuar. En la multitud de contracciones musculares indiferenciadas, aprendemos pronto a reconocer configuraciones que tienen pertenencia, sentido o relación con el mundo exterior del que nuestro cuerpo forma parte. Lentamente, estos reconocimientos se convierten en actos precisos. De esta manera aprendemos a nadar, a hablar y a utilizar la cuchara. Para adquirir una postura mejor hay que volver a empezar y adelantar este proceso de aprendizaje, llevándolo a un nivel superior ”(Feldenkrais,1995, “El poder del yo” p.129).
¿Cómo es posible identificar una buena postura en acción? Feldenkrais señala para ello cuatro puntos claves:
- Una acción que distribuye el movimiento de forma proporcional, convocando a cada una de las articulaciones del esqueleto, es una acción que se realiza sin esfuerzo.
- Si el movimiento es iniciado en la zona correcta y si esta localización favorable orienta el desarrollo de la acción, no hay resistencia del resto del organismo. Por ejemplo, si, al pararse, uno organiza el movimiento desde la pelvis en lugar de iniciarlo con los hombros, el organismo tendrá un tono parejo y suave, y participara de modo integral en el acto de pararse.
- Si todo el esqueleto participa del movimiento, se obtendrá una respiración fluida y sin alteraciones.
- Si el movimiento es realizado de este modo, habrá reversibilidad, es decir, tendremos suficiente dominio sobre nuestro accionar como para ser capaces de detenerlo, invertirlo, retomarlo o abandonarlo, sin que su calidad sea alterada.




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Daniel Enriquez de Guevara



























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