Movimiento, conciencia y autonomía en la vejez

 



El método Feldenkrais
Graco Posadas
FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE FELDENKRAIS Y UNIVERSIDAD DE COLIMA/MÉXICO
graco_posadas@hotmail.com


Nada puedes enseñarle a un hombre,
sólo puedes ayudar a que lo descubra dentro de sí mismo.

Galileo Galilei

Que el movimiento avance como la savia en el árbol
El método Feldenkrais fue creado por Moshe Feldenkrais a partir de su formación científica como ingeniero y físico, su vasto conocimiento del judo y la observación y experimentación que llevó a cabo a raíz de una lesión en su rodilla, respecto de la cual los médicos ya se habían dado por vencidos. Trabajó desde 1940 hasta 1984 con miles de personas mejorando su organización, sus funciones, su habilidad física y mental y, principalmente, la conciencia de su permanente capacidad de aprendizaje. El método se basa en la premisa de que el cuerpo es el principal vehículo de aprendizaje de los seres humanos: se desarrolla mediante formas metódicas a través de las cuales se explora y se busca despertar las funciones corporales de la persona (motricidad, orientación y coordinación).

El método Feldenkrais hace frontera con los temas de la salud, el aprendizaje y el desarrollo. Su práctica consiste en secuencias de movimiento que influyen en la estructura, la función orgánica y la experiencia subjetiva. El énfasis está puesto en un tipo de aprendizaje orgánico o natural en el que interactúan y se retroalimentan ensayo, experiencia y memoria, tal y como se dan los aprendizajes motrices de la primera infancia: el juego, la investigación experimental y el performance musical.

En su libro El caso de Nora, Moshe Feldenkrais muestra su trabajo con una mujer de más de 60 años que perdió su respuesta de orientación a raíz de una lesión cerebral. Su trabajo parte del propio esquema corporal de Nora y del movimiento como origen de las coordenadas espaciales. La idea es compleja pues supone tomar en cuenta las etapas del desarrollo humano más temprano así como la aplicación de las bases concientes del espacio y los objetos como resultado del movimiento ocular y corporal. Una de las características del trabajo de Feldenkrais consiste en aplicar las premisas científicas que ayudan a guiar y mejorar la construcción de una experiencia.

Feldenkrais lleva a cabo un acercamiento de forma metódica, en sucesivas sesiones, para restaurar en Nora su sentido de orientación y de manipulación de objetos, a partir de su movimiento corporal. El asunto no es simple; pruebe usted mismo: 

Cierre los ojos, evoque su posición respecto a la habitación y los muebles. ¿Podría describir su posición a alguien que se encuentre fuera de la habitación, sin hacer un mapeo de sus movimientos y sin haber hecho conciencia a partir de un movimiento?
Retoma la organización de Nora no a partir del momento de la lesión, sino en la etapa previa, de manera que inicia la movilización cuando aún estaba acostada para llevar su atención a distintos niveles sensoriales: tacto, dirección, apoyos. En esa posición él coloca la mano en la frente de Nora y rueda su cabeza a derecha e izquierda, hasta que se modifica la rigidez del tono muscular y se libera la respiración, como en los primitivos movimientos de la infancia.

En la posición sentada dibuja en su espalda el trazo de las letras, y la hace seguir con sus dedos la longitud de un popote. En el esquema Feldenkrais la escritura reside no sólo en los músculos de la mano sino en las partes del cerebro capaces de organizar el movimiento en un campo, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. En el ejemplo con el popote, Feldenkrais devuelve a Nora su capacidad para leer el periódico, recreando el proceso de convergencia del movimiento ocular.

Después de un año de trabajo, Nora está en condiciones de viajar, elaborar un cheque y leer las noticias del día. Quienes conviven, mantienen contacto o participan en las actividades de personas mayores pueden aquilatar el enorme significado que para Nora tenía su autonomía, la habilidad de movimientos finos y la importancia del devenir cotidiano.


Con los años la movilidad se reduce, limitando la autonomía, dificultando las acciones finas y restando interés al entorno más amplio. Los movimientos se hacen pesados y en bloque, y por tanto se evitan lo más posible. Es frecuente que ocurra una economía de esfuerzo delegándose y solicitando la ayuda de otra persona. La disminución en el movimiento trae consigo una merma de la movilidad global de la persona. El círculo vicioso alcanza los movimientos respiratorios, el tono muscular y origina la rigidez que explica que con la edad se eviten los cambios de posición y de orientación. Ser más lentos nos hace más viejos.


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