ROLFING ® La importancia de la gravedad en el equilibrio del cuerpo humano


Bettina Hippel,  Rolfer ® formada y acreditada por el ROLF INSTITUTE ® de Boulder (USA) desde 1.991. 

En los años 60, Ida P. Rolf, doctora en Bioquímica por la Universidad de Columbia (USA) descubrió dos factores fundamentales para el equilibrio del cuerpo humano:
  • La importancia de las fascias (tejido conectivo) en la postura del cuerpo humano.
  • La relación del hombre con las fuerzas de la gravedad.
Estos dos factores llegaron a constituir los cimientos de la terapia que desarrolló y que, en un principio, se llamaba "Integración Estructural", dándose a conocer más adelante como Rolfing ®. Si bien desde un punto de vista práctico el Rolfing® centra su atención en el factor miofascial, al considerar la gravedad como elemento determinante para la postura corporal y la salud, nos sitúa ante la relación del ser humano con su entorno.

Todos los organismos tienen una capacidad inherente para adaptar sus formas al entorno, y de evolucionar de acuerdo a las condiciones que se dan preestablecidas. La adaptación, el mantenimiento de la forma y la evolución en medio de un entorno constantemente cambiante forman parte de lo que significa vivir. La facilidad con que nuestros cuerpos superan este reto es de suma importancia para nuestro bienestar, tanto físico como emocional.

Si tenemos en cuenta esta estrecha interrelación, comprenderemos que no es suficiente para un cuerpo encontrarse en equilibrio consigo mismo, sino que también debe estarlo respecto al medio en el que se mueve. Y, por esta razón,desde la perspectiva del Rolfing®,ningún enfoque holístico será completo si no tiene en consideración nuestra relación con el espacio y las fuerzas físicas que actúan sobre nosotros. Los diferentes componentes del cuerpo no podrán estar alineados u organizados de manera permanente hasta que el cuerpo, como un todo, no se encuentre adecuadamente organizado y en perfecta armonía con las fuerzas de la gravedad.

La clave de una relación armónica y eficaz con el campo gravitatorio yace en un cuerpo cuya línea de transmisión de peso permanezca próxima a un eje vertical central . Si imagináramos el cuerpo como un conjunto de bloques pesados, parcialmente independientes, comprenderemos que cuanto más directamente los unos sobre los otros se encuentren apilados, menor será el consumo de energía en los movimientos.

Esta situación ideal no siempre se produce. En el mundo industrial y urbano el hombre corriente ha permitido que el peso de su cuerpo se desplace de este eje vertical . En consecuencia, su cuerpo se ha acortado y lo acusa como dolor de espalda, fatiga crónica o problemas de edad. Puede que no entienda la causa de muchos de sus malestares, y que haya pasado por alto un sencillo problema: Está en desequilibrio – en lucha con la gravedad.

Por fortuna esta situación es reversible. Gracias a la plasticidad de las fascias, y mediante presiones profundas y precisas sobre ellas, es posible reconducir el cuerpo hacia su óptima relación con el espacio. Y es entonces cuando la fuerza de la gravedad brinda nuevamente su apoyo. Una agradable sensación de fluidez y ligereza, que en el Rolfing® se llama “lift” (elevación), confirma que el cuerpo ha recuperado su capacidad de autocuración.

La importancia que la Dra. Rolf concedió a este hecho se encuentra resumido en sus siguientes palabras:

"Quienes practican el Rolfing® dedican su vida al estudio de cómo los cuerpos y sus campos se relacionan con la Tierra y sus campos de gravedad. Organizamos el cuerpo de tal suerte que el campo de gravedad pueda reforzar el campo energético del cuerpo. Este constituye nuestro concepto primordial."

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