Mapas de la vida



El entorno está compuesto por mapas. El primer mapa que vamos conformando es la sensación corporal del mundo intrauterino, que se hace efectivo a nivel físico, al nacer, a través de la percepción por la piel, es por ella que percibimos las frecuencias por debajo de 16 Hz, nos compone el mundo de la baja frecuencia que nos rodea y cuyo límite es nuestra piel.

El mapa acústico nos abre las puertas al mundo exterior, son frecuencias entre 16 y 4.000 Hz, nos pone en contacto primario con el mundo que nos rodea, une nuestros órganos al exterior a través de las resonancias y nuestra estructura y comprensión a través de los sonidos armónicos, aunque de todos modos la escucha la siento dentro de mí, me hace "pre-sentir" la existencia del mundo exterior. Este volumen exterior en relación con el nuevo sentido de "mi peso corporal" me invita al movimiento y pone en marcha al sistema vestibular, el vestíbulo (la entrada) al nuevo mundo. Estos primitivos movimientos latentes en mi ADN, y ensayados en mi vida intrauterina, van desenrollando, desperezando mis cadenas musculares que me permiten explorar este nuevo mundo por descubrir.

Voy desarrollando mi mapa vestibular. La relación entre el mapa de mi piel, el acústico y el corporal me llevan a utilizar el tacto (sentido nacido entre el mapa vestibular y acústico). El tacto me abre el mundo de las cosas fuera de mí, me tocan y miro como acto reflejo.  Esto me invita a utilizar la vista, ahondar en el "sentir" del nuevo mundo. Al abrir los ojos se van desempolvando funciones latentes, apreciación de las distancias, miro - veo - toco (relación mano-ojo), apreciación de los colores (estímulo del cortex y funciones de supervivencia), y mucho más.  Según la información obtenida de los mapas vestibular y acústico, tendré un alerta más o menos activa hacia las diferentes partes de mi entorno.  En la zona de menos información vestibular pondré más actividad acústica u ocular, irritando los músculos o sistemas que tengan que ver con la escucha o con la vista, incluso con los gestos compensaré cualquier deficiencia, todo un nuevo mundo de comunicación.

También el mundo interno está compuesto por mapas, por ejemplo, el camino que han seguido las emociones surgidas de las pasiones latentes e intrínsecas a cada órgano, a cada tejido. Hasta cada uno de ellos van llegando los estímulos, ya sean intrauterinos o extrauterinos, tocando los órganos y despertando las vivencias guardadas en ellos, latentes, vivencias mantenidas en el ritmo de la "motilidad", que es un movimiento en forma de respiración lenta y leve intrínseca al tejido, nacida de su interior, el latido de toda esa vida acumulada, la experiencia guardada en forma de "pasión".  Al ser estimulado el tejido expresa su historia en forma de "emoción" que provoca movimientos orgánicos prefijados por la propia morfología, pero en esa forma de vivir las emociones se determina una exclusiva dinámica en el movimiento emocional, el carácter. Estos movimientos tisulares internos estimulan al sistema vestibular que se expresará en forma de movimientos estructurales, movimientos de los brazos de bebé, gestos, etc. Se van construyendo mapas de movimientos espontáneos, mapas de gestos, mapas de movimientos de humores, estados de ánimo. Pensemos que esas emociones vividas de forma tan particular generan reacciones hormonales que conllevan cambios de humor, reacciones diferenciadas para cada individuo. Así vamos abriendo caminos virtuales en nuestro interior que relacionaremos con olores y sabores percibidos en esas épocas y que determinarán nuestra relación con esos mapas olfatorios y gustativos. Cada persona recibe y reacciona a cada sabor de una forma diferente. Mapas que quedan grabados en nuestras cajas negras de este "viaje", el hipotálamo, el tálamo y la relación de ambos. Son mapas llenos de millones de pequeños detalles imperceptibles, millones de detalles que conforman este mundo interior y sus caminos.

El mapa vestibular une y organiza este entramado dinámico interior, esta expansión intrasensorial con el mundo extrasensorial, es como  "la piel del movimiento", si a nuestro mundo dinámico y a su alcance le pudiéramos poner piel, esta sería el sentido vestibular.

Y algo interesante, la frontera de los 16 Hz. Un número que nos lleva a la integridad, al uno,12 meses más 4 estaciones, 12 apóstoles más 4 arcángeles, la capacidad de escucha de 16 sonidos armónicos, 16 células que componen la mórula. La cifra queune o separa el micro cosmo del macro cosmo.

Juan Francisco Ballesteros
Publicado en la revista SABER ALTERNATIVO nº 8 

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