Entrevista a José Luis Godoy Muelas



La antiterapia empieza por saber cómo preguntar al cuerpo y qué preguntar 

  Descubrir cuando músculo, fascia, ligamento, articulación o tendón está en desequilibrio es tan sencillo como preguntar al cuerpo sobre su correcto movimiento. El kinesiólogo José Luis Godoy presenta una forma sencilla y novedosa que se nos revela gracias a los test de la Kinesiología.

El kinesiólogo José Luis Godoy nos habla de la técnica que utiliza actualmente: la antiterapia. Se basa en descubrir el origen de la lesión, teniendo en cuenta que los síntomas son el final de la lesión y no la meta a tratar. Para ello, es básico prestar atención al cuerpo y averiguar qué hay que preguntarle para de este modo recibir las respuestas adecuadas.

Pregunta: ¿Por qué el nombre de Antiterapia?
Respuesta: Todos los terapeutas se acercan con vocación a esta profesión aprendiendo técnicas que van incrementando en la medida de su profesionalidad sabiendo (en el fondo), que los resultados van a depender más de su maestría que de las técnicas que utilizan.
Saber la técnica correcta para cada persona o la forma de aplicarla, hasta ahora, depende de la repetición y la experiencia, puesto que no todos tenemos un maestro experto a nuestro lado, y es aquí donde entra la antiterapia, que puede ayudar al profesional, sea del sector que sea.
P: Si no es una terapia en sí ¿qué puede aportar la antiterapia?
R: En principio nos puede ayudar a elegir una técnica y su aplicación (intensidad, frecuencia, etc.). De la misma manera nos puede ayudar a no elegir las contraindicadas. Nos ayuda también a comprender y buscar qué elementos pueden estar relacionados. Para los terapeutas que utilizan varias disciplinas es el complemento ideal (flores, nutrición…).
Podemos trabajar sobre el propio sistema y regular sus flujos de información antes que trabajar sobre la zona, multiplicando así nuestros resultados.
P: ¿Quiere decir que si se hace masaje o cualquier tipo de terapia manual, puede ayudar a elegir qué tipo de manipulación utilizar?
R: Es de gran ayuda en esta elección, pero no debemos olvidar que la gran mayoría de los profesionales conocen varias disciplinas diferentes, y aquí es donde más puede ganar el terapeuta y el paciente, en la elección, en saber si hay que estirar, masajear, inmovilizar o hacer una terapia suave, cráneo-sacral, o refleja…
P: Esto requiere mucha formación por parte del terapeuta para detectar ese momento de elección, ¿es muy difícil aprender antiterapia?
R: El secreto de la antiterapia es que es el cuerpo del paciente el que nos plantea un problema y debemos conocer su magnitud ¿Es local el problema? ¿O es una adaptación del resto del sistema? ¿Es tan agudo que debemos trabajar en la zona? ¿O es más crónico, siendo casi un conjunto de adaptaciones que se muestran en el último accidente?
P: Son nuevas preguntas, primero las diferentes terapias y saber elegir, y ahora saber dónde y cómo se ha lesionado la persona ¿Cómo podemos responder a estas cuestiones?
R: El cuerpo tiene muchas formas de responder ante estímulos. La antiterapia recoge los test de kinesiología descubiertos por el Dr. Goodheart y Raphael Van Assche, test de comportamiento, pulsos, los conceptos de biorresonancia, electroacupuntura, etc. Y los utiliza dependiendo de la ocasión y necesidad del momento, siendo siempre dirigidas por el propio cuerpo de la persona a tratar. Para observar su propio resultado y elegir he reunido las técnicas de biofeedback, retroalimentación, PNL, con estudios que han desarrollado cómo hacer preguntas al cuerpo y observar su respuesta.
P: ¿Quiere decir que podemos hacerle una pregunta al cuerpo y observar que nos dice?
R: Es obvio que si nos pinchan, exclamaremos un grito y retiraremos el miembro dolorido repentinamente. De la misma manera cuando tenemos un tobillo doblado va a haber movimientos en los que el cuerpo va a mostrar distensión y otros, por el contrario, alivio.
Con cualquiera de las técnicas anteriores de preguntar podemos saber dónde está la lesión, de qué manera tratarla, en qué posición inmovilizarla; y en la siguiente sesión podemos saber si queda más, sencillamente colocando el pie en la posición de lesión, puesto que el cuerpo nos mostrará a través del test su lesión. Esta sencilla comprobación va a aliviar un resto de lesión que se podría quedar olvidada en la zona, puesto que ya no duele, y requeriría una adaptación en el resto del cuerpo, dos o tres adaptaciones de éstas más una mala postura nocturna y tenemos un espléndido dolor de cervicales, lumbalgia, etc. Que no se quita por más que lo tratamos.
P: ¿Quiere decir que el cuerpo no muestra cuando está correcto o incorrecto?
R: Nos lo muestra con los test y es aquí donde empieza la antiterapia, en saber cómo preguntar al cuerpo, qué preguntar, cómo nos responde el cuerpo.
Muchas veces los pacientes cuentan cosas que despistan al profesional. Hay que valorarlos como datos, pero no son en su mayoría importantes. Si se produjo una lesión, o al final de una cadena de sucesos haces perder la salud a la persona mostrando lo que llamamos síntomas, estos son sólo el final, no el principio y la meta a tratar. Hay que buscar el por qué o de dónde puede venir que esa estructura u órgano falle, porque la realidad es que tienen que suceder muchas cosas hasta que el cuerpo muestre un problema que él solo no puede solucionar.
Por ello preguntar al cuerpo es fundamental, él tiene las respuestas y nosotros debemos saber generar la pregunta.
P: Sería como un lenguaje en el que el terapeuta hace una pregunta y el cuerpo va respondiendo.
R: En esencia sucede así, pero como en todo lenguaje debemos observar ciertas normas. Como todo lenguaje debemos saber si el cuerpo de la persona tiene capacidad de respuesta, si entiende bien lo que se le dice para que no nos dé respuestas equivocadas o tontas que alivien, pero que no sean profundas, y por supuesto hay saber cómo nos responde.
Recopilando los estudios de las técnicas vibracionales que nos encontramos incluso en ordenadores como Mora, Vega, Oberon nos dan un camino avanzado para poder desarrollar nuestra capacidad de comunicación con el cuerpo (están incluso programadas).
Saber acerca de la lateralidad de la persona, si tiene zonas precarias (cicatrices, operaciones, esguinces antiguos, etc.), capacidad de recuperación, sus ritmos (sueño/descanso).
Es como hablar con un niño o con una persona culta, con el niño los monosílabos que utiliza en la comunicación expresan conceptos ambiguos y amplios. Sin embargo, en una persona culta, cada palabra se aproxima a un significado más concreto. Hacer una pregunta simple y general nos indica un camino, por ejemplo, hacer un test sobre dónde y cómo realizar una técnica, es algo simple, hacer un test muscular y regular un circuito implica algo que va más allá que simplemente trabajar el músculo. Regular el cuerpo antes de empezar multiplica la efectividad, el permitirnos saber si el cuerpo recibe correctamente nuestras preguntas, o ni siquiera las reconoce. Todos reconocemos esto en los lenguajes de ordenadores, antes de empezar a hacer una pregunta o buscar un programa, hay que encenderlo, tener puesto un sistema operativo correcto, hacer un reset si es necesario, mirar si hay virus que van a equivocarnos la respuesta, etc.
P: ¿Cómo podría ayudarnos en este caso la antiterapia?
R: En un nivel sencillo de pregunta respuesta, a trabajar sobre el psoas, columna, calor, etc. Más profundamente antes de empezar, valoraríamos el estado del paciente, su esquema corporal, (cómo tiene el cuerpo, nos puede decir mucho de antiguas lesiones).
Posiblemente, valorar las cicatrices sería prioritario, sería como descargar el cuerpo para que no se lesione de nuevo y para que la energía que utiliza como tensión la cicatriz o esguince lo pueda utilizar en su propia regulación.
P: Autorregulación, quitar tensiones en el cuerpo ¿podría decirse que quitando sobrecargas evitamos posibles lesiones?
R: Cuando el cuerpo recibe un estrés, levantar la caja del suelo, tiene que tener capacidad de respuesta si ésta está mermada. Por supuesto que va a tener que sobreesforzar estructuras que seguramente estén agotadas o no sean su misión. En este caso el psoas está mal por varias lesiones (cicatriz, tensión visceral, etc.), por lo que para no lesionarse el cuerpo realizará el esfuerzo con músculos que seguramente no estén preparados, por ejemplo, y estos los sobrecargará hasta la lesión. La lesión es el conjunto de fallos que el sistema suma, dando como resultado el pico del iceberg que llamamos lesión que no es objetivo, es como un faro que nos dice cosas.
Una frase que digo constantemente en los seminarios es: «Donde está no está».
P: Y por último, el nombre de antiterapia está indicando algo contrario a la terapia, ¿por qué esta confusión.
R: Actualmente tanto pacientes como terapeutas conocen -gracias a la información- multitud de formas de ayudar al cuerpo. Antes no había tanta información y se contaba con pocos medios, por lo que había que utilizarlas sabiamente.
Ahora hay tantas opciones que podemos ver desde casa en internet, que los artículos muchas veces venden los síntomas al paciente, y éste va en bandeja al terapeuta para que le trate de los síntomas que ha encontrado.
Recuerdo cuando la macrobiótica arreglaba todo con los cereales, todos a hacer la última terapia demandada del momento, cuando nos encontramos con dietas igualmente efectivas como la de la Dra. Kousmine. ¿Qué dieta le vendemos? La antidieta. Es necesario recordar a los terapeutas que su misión es ayudar a los demás a estar sanos, no meterles en un callejón llamado «callejón de la terapia del momento», en el cual tanto paciente como terapeuta pierden la salud.
La antiterapia da lugar a ese nombre, que nos recuerda que el paciente puede tener mil motivos para sus síntomas, pero el terapeuta tiene al paciente para poder ganar percepción en saber qué preguntarle, con lo que ganará cosas en su vida, no será un vendedor de terapias simplemente. El paciente ganará capacidad de adaptación y el terapeuta capacidad de percepción, buen futuro para los dos.

Redacción 
Fuente: Natural

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