Uno encuentra repetidamente en este y en otros trabajos que el Dr. Still emplea términos como presión, constricción, retención, obstrucción, fermentación, y así sucesivamente para describir el bloqueo o la obstaculización de las tendencias naturales del cuerpo. Así es como él lo veía, “el trabajo del osteópata es examinar meticulosamente al paciente, identificar la causa de la perturbación del funcionamiento normal, y, en una palabra, repararlo hasta que el sistema pueda operar de nuevo sin trabas. Tan cierto como que el sol sale por el este la salud finalmente proseguirá. Estos ajustes, como Still los denominó, sean físicos tales como la manipulación de la estructura, dieta e higiene, o no físicos tales como el trabajo empleado con el fin de efectuar un cambio en el plano mental y menos tangible del paciente.
Nuestro trabajo como osteópatas es trabajar en armonía con el sistema de acuerdo a su procedimiento y sabiduría.
Según el Dr. Still el primer paso cuando nos encontramos ante un paciente es diagnosticar acertadamente la causa de su problema. Partiendo de una visión global del plano físico. Alguien pregunta: ¿las distintas circulaciones (arterial, venosa, nerviosa, linfática, cerebroespinal) están en un buen estado y funcionando normalmente? El consideró la implicación del sistema nervioso en la circulación de las substancias y fuerzas específicas, y describió el fluido axoplásmico años antes de que éste fuera “descubierto” formalmente.
El tipo de diagnóstico que el “Viejo Doctor” (como sus estudiantes y pacientes lo denominaban) propugnaba ser más sutil. El habló a menudo de resolución, ya se trate incluso de una variación microscópica en la posición y función de cualquiera de las estructuras del cuerpo. Por ejemplo, el pregunta al operador (un término que el usó como sinónimo de osteópata) que determine, si la pleura de los pulmones y su suministro nervioso y vascular está funcionando normalmente en una cantidad de niveles, que la mayoría de la gente consideraría imposible de establecer basados en un examen médico moderno.
¿Por tanto que es lo que quería que hiciéramos? Poner atención en un nueva dirección, con el fin de expandir nuestra percepción y aprecio por la manifestación de la vida ante nosotros en la forma de un paciente. ¿Cómo hacerlo? Siguiendo las instrucciones del Dr. Still en esta y otras obras durante varios años, y con la diligencia y perseverancia necesarias tu mismo responderás tu pregunta. Nosotros debemos recordar que el dijo a menudo que la misma osteopatía no puede ser enseñada; uno sólo puede dirigir al estudiante motivado en su dirección y permitirle a él o a ella trabajar los detalles propiamente dichos.
Una vez que el terapeuta ha encontrado la causa o el factor/es influyente/es en la disfunción, el próximo paso es reparar este. la finalidad, en palabras del propio Dr. Still, es establecer “la paz y la armonía en la humanidad”, i.e., el sistema anatómico y fisiológico del hombre. Una de las características exclusivas de este libro es que el Viejo Doctor nos muestra ejemplos muy específicos de cómo él ha realizado esto en varias situaciones. El tratamiento descrito es lo que hoy debería ser llamado técnica directa. Esta es específicamente la más efectiva y un poco violenta ocasionalmente, así lo demande la situación. Hay más de una referencia del uso de un asistente para inmovilizar al paciente mientras Still hacía su trabajo. El previene al operador de ejercer demasiada fuerza; aparentemente esto era un tópico en aquel momento.
Hay referencias de que el Dr. Still recolocaba (su término para referirse al tratamiento) huesos, incluyendo esos del cráneo, con la misma destreza que lo hacía con los tejidos blandos. El también empleó los estiramientos en muchas ocasiones. Su técnica era extremadamente específica, altamente creativa, y ha sido casi olvidada a día de hoy. El tratamiento era realizado sobre mesas, contra las jambas de las puertas, sobre sillas y taburetes, y en el suelo. El tratamiento duraba poco de acuerdo con los estándares más modernos, por regla general no duraba más de dos o tres minutos. En la crítica del libro de Still en the Journal of Osteopathy, un terapeuta advirtió que un tratamiento específico duró veinte segundos. “Encontrad la lesión, reparadla y olvidarla” era la consigna de los estudiantes del Dr. Still. El Viejo Doctor se expresaba así, “El operador experto aprende pronto a ejecutar todo este trabajo en muy poco tiempo. No es necesario preocupar a tus pacientes con tratamientos excesivamente largos”.
Extracto de la Introducción del libro de Andrew Taylor Still "Research &Practice"




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Daniel Enriquez de Guevara



























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